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“Derechos Humanos 2025: Resistir y Defender en la Era Digital”

José Juan Conejo Pichardo

17 jun 2025

Derechos Humanos

En un mundo donde lo digital moldea nuestras vidas, nuestras libertades y hasta nuestras luchas, el respeto y la defensa de los derechos humanos han entrado en un nuevo campo de batalla: el ciberespacio. La tecnología, que prometía igualar oportunidades y conectar a la humanidad, se ha convertido también en una herramienta que puede amplificar desigualdades, silenciar voces y poner en riesgo las libertades más básicas.


Entre el 23 y el 27 de febrero de 2025, la ciudad de Taipéi (Taiwán) fue sede de la decimotercera edición de RightsCon, el encuentro global más importante sobre derechos humanos en la era digital. Organizado por Access Now, RightsCon reunió a miles de personas de todo el mundo: activistas, tecnólogos, periodistas, sociedad civil, empresas y gobiernos con un solo objetivo, repensar el presente digital y diseñar estrategias de defensa para un futuro donde la tecnología sirva a la dignidad humana, y no la socave.


Durante cinco días, se compartieron experiencias tan diversas como urgentes. Desde la violencia de género en plataformas digitales hasta el uso de inteligencia artificial en procesos judiciales, pasando por la protección del activismo frente a gobiernos autoritarios. Cada tema abordado tiene un hilo en común: la necesidad de garantizar que el respeto a los derechos humanos sea inquebrantable, sin importar si se trata de una plaza pública o de una red social.


Justicia algorítmica y peligros invisibles


Uno de los puntos más críticos fue el uso creciente de sistemas automatizados, como la inteligencia artificial, en procesos jurídicos. En países como Colombia, Brasil, Perú y México, estas tecnologías ya se utilizan para transcripción de audiencias o incluso para seleccionar qué casos llegan a las cortes. Pero, ¿qué pasa cuando una máquina decide quién merece justicia?


Se discutieron riesgos concretos como la violación al principio de presunción de inocencia, la discriminación algorítmica y la pérdida de acceso real a la justicia para personas en situación de vulnerabilidad. No es un escenario de ciencia ficción, es la realidad en curso.


El idioma también es un derecho


Otra conversación vital giró en torno a la moderación de contenidos en lenguas indígenas. ¿Qué ocurre cuando un algoritmo decide borrar un mensaje en quechua por considerarlo “incomprensible” o “sospechoso”? Investigaciones lideradas por el Center for Democracy and Technology han puesto el dedo en una llaga invisible: la exclusión digital de millones de personas por el simple hecho de comunicarse en su lengua originaria.


Este problema no solo es técnico. Es profundamente político y cultural. Exige que Internet, y quienes diseñan sus reglas, reconozcan que todas las lenguas importan. Si no lo hacen, estaremos replicando en lo digital los mismos esquemas coloniales que tanto daño han causado fuera de la red.


Activismo bajo amenaza.


RightsCon también fue un espacio de denuncia. Las voces de activistas en África, Medio Oriente y América Latina alertaron sobre el uso de tecnologías de vigilancia, censura y ataques digitales por parte de gobiernos y corporaciones que ven en el activismo un “peligro”.


En México, esto no es ajeno. En su momento casos como el espionaje con software Pegasus, el acoso a periodistas y las campañas de desprestigio contra defensoras de derechos humanos muestran cómo el entorno digital puede volverse un campo minado. Frente a eso, la respuesta no puede ser el silencio. Debemos construir redes de apoyo, alfabetización digital y estrategias colectivas de defensa.


Geopolítica digital: poder, control y resistencia


RightsCon25 no fue solo una cumbre técnica; fue también profundamente geopolítica. La elección de Taiwán como sede envió un mensaje potente: en un contexto de tensiones crecientes entre China y Occidente, y con la vigilancia masiva como amenaza global, el Este de Asia también tiene mucho que decir sobre democracia digital, diversidad cultural y soberanía tecnológica.


Para América Latina, esta coyuntura es clave. Debemos preguntarnos: ¿quién controla nuestras infraestructuras digitales?, ¿de quién dependemos para proteger nuestra privacidad?, ¿estamos preparados para defender nuestros derechos frente a gigantes tecnológicos sin rostro?


La libertad, la dignidad y la justicia no son bienes negociables, tampoco en el mundo digital. Cada clic, cada dato, cada algoritmo tiene consecuencias. Y si no tomamos conciencia hoy, mañana podría ser demasiado tarde.


Un nuevo contrato social digital


Defender los derechos humanos en 2025 ya no es solo salir a la calle o levantar la voz. Es también exigir reglas claras para las plataformas digitales, proteger nuestras lenguas, cuestionar los sesgos de la inteligencia artificial, y sobre todo, no dejar que las decisiones sobre nuestras vidas las tomen códigos invisibles sin rostro ni responsabilidad.


Desde la Red de Organizaciones de la Sociedad Civil Morelos, hacemos un llamado urgente: que este momento sea el inicio de un nuevo contrato social digital, uno que ponga en el centro a la persona, su dignidad, su cultura y su derecho inalienable a existir —también en Internet— con libertad y respeto.


Porque los derechos humanos no se detienen en la frontera de una pantalla.


Los derechos digitales son una extensión de derechos humanos aplicados a la era digital.

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