

José Juan Conejo Pichardo
4 feb 2026
Análisis Político
En un movimiento político que reconfigura la conducción del Grupo Parlamentario de Morena en la Cámara de Senadores, el senador Adán Augusto López Hernández dejó formalmente la coordinación de la bancada y la presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), para centrarse en lo que él mismo calificó como “trabajo de territorio” rumbo a las elecciones de 2027. Su decisión, comunicada durante una plenaria del grupo morenista este 1 de febrero, marca un cambio estratégico en la política interna del partido de gobierno, pero también abre un abanico de interpretaciones sobre el rumbo que podría tomar la 4T en los próximos meses.
El relevo en la coordinación recayó de manera unánime en el senador poblano Ignacio Mier Velazco, quien asume no sólo el liderazgo del bloque mayoritario en el Senado sino también la presidencia de la Jucopo, órgano clave para negociar la agenda legislativa y representar al Senado ante otros poderes y grupos políticos.
¿Un paso estratégico… o una salida anticipada?
Adán Augusto López, exsecretario de Gobernación y exgobernador de Tabasco, explicó que la decisión responde a una necesidad de concentración plena en la organización política y electoral del movimiento morenista, sobre todo en la Cuarta Circunscripción, que agrupa a entidades con alto peso electoral como la Ciudad de México, Guerrero, Morelos, Puebla y Tlaxcala. Esta región es considerada vital para asegurar victorias en las elecciones intermedias de 2027, donde estarán en juego 17 gubernaturas y la renovación de la Cámara de Diputados.
López insistió en que no se trata de un retiro ni de buscar cargos diplomáticos, y afirmó que permanecerá como senador activo mientras despliega su labor en el país. “Soy un soldado más de la Cuarta Transformación”, declaró al justificar su salida de la coordinación legislativa.
Sin embargo, no todos los analistas ven esta transición como puramente estratégica. La salida de Adán Augusto ocurre en un contexto de presión política interna y de cuestionamientos públicos variados, algunos relacionados con hechos del pasado, incluido el manejo de nombramientos estatales y vinculaciones de excolaboradores con estructuras criminales, temas que han circulado en diversos discursos políticos y en redes sociales de la oposición. (Contexto recogido de reacciones y posicionamientos políticos en el debate público.)
La apuesta de Morena rumbo a 2027
Para Morena, fortalecer su presencia territorial es clave. La decisión de que López Hernández abandone el liderazgo parlamentario para concentrarse en “la calle” responde al reconocimiento de que las elecciones intermedias no se ganan únicamente en los pasillos del poder legislativo, sino con organización, estructura y activismo político en cada rincón del país. Es un llamado a consolidar la base social que ha sostenido al partido desde sus orígenes.
En este sentido, Ignacio Mier representa un perfil más institucional y legislativo, con experiencia en manejo de acuerdos políticos y construcción de consensos, capacidades necesarias para sostener la mayor parte morenista en el Senado y colaborar de forma más estrecha con la presidencia de la República en torno a las grandes reformas de la agenda pública.
Un desafío para la oposición… y para Morena
Desde la vereda opositora, el relevo ha generado reacciones encontradas. Mientras algunos sectores consideran que se trata de una renovación oportuna para modular la machacada agenda legislativa de Morena, otros lo interpretan como una respuesta a tensiones internas o como un intento por distanciar al senador de ciertos focos de controversia pública.
En cualquier lectura, el cambio de coordenadas en el liderazgo legislativo coincide con un momento decisivo para el país: la implementación de reformas clave, la definición de alianzas políticas, y la pugna por consolidar mayorías en 2027. Morena enfrenta el reto de equilibrar su presencia en territorio con la efectividad en el Parlamento, sin fracturas que puedan aprovechar sus adversarios.
La salida de Adán Augusto López de la coordinación en el Senado no debe leerse simplemente como un ajuste en los cargos del partido, sino como una jugada anticipada en un tablero político que se intensifica con cada día hacia 2027. Morena está redibujando su mapa de acción: López Hernández en los territorios; Mier en la conducción legislativa.
Para el oficialismo, la apuesta es clara: mantener la cohesión interna, fortalecer la agenda de gobierno y asegurar unidad y presencia territorial. Para la oposición, es una nueva frontera de ataque político y de cuestionamientos que seguramente permanecerán en el debate público.
Lo que está en juego no es menor: la fortaleza del proyecto político que dirige el país y la capacidad de Morena de sostener e incluso ampliar su base electoral frente a un poder legislativo cada vez más competitivo y a una sociedad atenta a cada movimiento de sus dirigentes.

