

José Juan Conejo Pichardo
26 ago 2025
Opinión
En Cuernavaca, las lluvias no solo destapan baches, también evidencian la podredumbre de una administración municipal que presume obras que se derrumban al primer aguacero. Calles pavimentadas hace menos de un año, como Pedro Alvarado en Lomas de Cortés, ya parecen zona de guerra. La indignación ciudadana no es casualidad: es el reflejo de una política pública de fachada, donde el cemento dura menos que un aplauso en campaña.
El presidente municipal ha guardado un silencio cómplice frente a este desastre. ¿Dónde está su responsabilidad política?,¿o acaso piensa seguir culpando a la “herencia maldita” mientras los mismos funcionarios de la administración pasada siguen operando dentro de Obras Públicas?. La realidad es contundente: en Cuernavaca se han tirado millones de pesos a la basura en obras de mala calidad, y alguien debe responder.
En contraste, la regidora Erika Lastra Jaimes demuestra que no le tiembla la mano para señalar la corrupción y exigir cuentas claras. Desde la Comisión de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obras Públicas, ha dejado claro que no basta con papeles impecables en los expedientes de licitación: lo que importa es que las calles duren, que el dinero rinda y que las constructoras respondan con fianzas, como marca la ley.
Mientras el alcalde calla, Erika Lastra actúa. Mientras otros se escudan en excusas, ella logra acuerdos concretos: exigir informes detallados, revisar obras en campo y establecer un mecanismo de seguimiento trimestral para evitar que las constructoras sigan burlándose de la ciudadanía. Eso se llama tener carácter, compromiso y, sobre todo, respeto al dinero del pueblo.
Hoy, Cuernavaca necesita más voces como la de Erika Lastra: firmes, valientes y sin miedo a exhibir la podredumbre que hunde al municipio. Y necesita menos autoridades tibias que se esconden detrás del escritorio mientras la ciudad se cae a pedazos. Diversas organizaciones sociales y activistas se encuentran sumándose a la Regidora y dando el respaldo; es visible el daño en calles y avenidas de Cuernavaca que fueron hechas con una carpeta asfáltica de baja calidad, o con una falta previa de estudio de suelo para hacer una reparación adecuada y con la máxima calidad, únicamente son obras de deslumbron, acaso seguiremos siendo “ Cuernavaches Moreloyos, la ciudad de la eterna brincadera”.
El Presidente Municipal que haga las demandas pertinentes, los peritajes y exija investigaciones y la aplicación de garantías, ¿o esta protegiendo a las constructoras y a su personal del Ayuntamiento?.
La ciudadanía ya no quiere simulaciones ni discursos huecos. Quiere resultados, transparencia y dignidad en cada peso invertido. Y si el presidente municipal no puede garantizar eso, al menos hay regidores que sí se atreven a defender lo que realmente importa: la gente y su derecho a vivir en una ciudad con obras de calidad.

