

José Juan Conejo Pichardo
17 sep 2025
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Cuernavaca, Morelos – 15 de septiembre de 2025.
La salud pública en Morelos se encuentra al borde del colapso. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), Sección 29, encabezado por el doctor Gil Magadán Salazar, emitió un comunicado en el que denuncia que varios hospitales del estado han quedado sin servicio de anestesia debido a la falta de personal especializado, equipo e insumos básicos.
El documento oficial, fechado el 15 de septiembre de 2025, advierte que esta situación ha obligado a suspender cirugías programadas, dejando en incertidumbre a cientos de pacientes que dependen de intervenciones quirúrgicas para salvaguardar su salud y, en muchos casos, su vida.
Una crisis anunciada
La falta de anestesiólogos, la carencia de medicamentos y la deficiencia en el abasto de material quirúrgico no son hechos aislados. Desde meses atrás, trabajadores de la salud y familiares de pacientes han reportado que en varios hospitales sólo se atienden cesáreas, urgencias graves y traumatología, mientras que el resto de las cirugías quedan en lista de espera indefinida.
En los pasillos hospitalarios, la queja es constante: los familiares deben adquirir gasas, analgésicos y hasta medicamentos especializados con recursos propios porque el hospital no los proporciona. Esta situación, además de violar el derecho humano a la salud, genera una carga económica insostenible para familias ya de por sí vulnerables.
Consecuencias inmediatas
•Suspensión masiva de cirugías electivas. Pacientes con tumores, hernias, fracturas complejas y otras patologías quedan expuestos a complicaciones graves.
•Mayor saturación en urgencias. Al posponerse procedimientos, las complicaciones de enfermedades no tratadas llegan como emergencias, colapsando aún más los servicios.
•Impacto en salud materna. La falta de personal especializado pone en riesgo a mujeres embarazadas y recién nacidos en casos de cesáreas o partos complicados.
•Desigualdad en el acceso. Quien puede pagar recurre al sector privado; quienes no, se enfrentan al riesgo de la desatención.
El sindicato alza la voz
El SNTSA Sección 29 ha solicitado en reiteradas ocasiones mesas de diálogo y atención urgente al problema. Sin embargo, los acuerdos alcanzados no se han traducido en soluciones efectivas. El comunicado firmado por Magadán Salazar es contundente: si no se garantiza el servicio de anestesia, la integridad y la vida de los pacientes está en riesgo inminente.
Las autoridades estatales han asegurado en comunicados anteriores que existe coordinación con el gobierno federal para el suministro de medicamentos e insumos. No obstante, la realidad en los hospitales contradice los boletines oficiales: trabajadores y pacientes afirman que los quirófanos permanecen cerrados, los insumos son insuficientes y la atención quirúrgica depende de improvisaciones.
La crisis que hoy vive el sistema de salud en Morelos no es un accidente ni un problema técnico menor: es el resultado directo de indiferencia, negligencia administrativa y ausencia de planeación. La suspensión de cirugías por falta de anestesia no sólo pone en jaque a los hospitales, sino que coloca a la población en un estado de vulnerabilidad extrema, donde la vida se convierte en una ruleta.
En un estado como Morelos, donde los índices de pobreza y marginación impiden a la mayoría de los ciudadanos acceder a servicios privados, dejar a los hospitales sin anestesia es una sentencia de muerte encubierta.
La situación exige un cambio inmediato y profundo. No se puede hablar de “transformación” ni de “justicia social” mientras los quirófanos cierran sus puertas y los pacientes esperan indefensos. El costo humano será incalculable si no se actúa ya.
Llamado urgente a las autoridades
Es momento de que la Secretaría de Salud del Estado, la Secretaría de Gobierno y la Secretaría de Salud federal asuman su responsabilidad y respondan con hechos verificables:
1.Restablecimiento inmediato del servicio de anestesia en todas las unidades.
2.Contratación o reubicación urgente de anestesiólogos.
3.Transparencia en la distribución de insumos y medicamentos.
4.Un plan público para reprogramar y cumplir con las cirugías atrasadas.
La salud de los morelenses no puede seguir dependiendo de comunicados ni de promesas vacías. La autoridad tiene que demostrar con acciones que la vida de los ciudadanos no es una estadística, sino una prioridad absoluta.
El tiempo se agotó. La negligencia ya está cobrando vidas. La historia no perdonará la omisión.

