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Juventudes, aspiración y derechas: una pregunta necesaria

Ana Karen Martínez Sarabia

16 abr 2026

Análisis Social

Hace unas semanas, en clase con estudiantes de tercer trimestre del módulo de México: Economía, Política y Sociedad (MEPS) en la UAM Xochimilco, surgió de ellos una pregunta reveladora, casi desde la inquietud, desde algo que traían atorado: ¿por qué algunos jóvenes hoy se sienten más cercanos a discursos de derecha?


La pregunta no fue menor; para entrarle, primero había que definir de qué hablábamos, porque derecha e izquierda no son etiquetas vacías ni insultos intercambiables, sino formas de ordenar el conflicto político. Se definen una en relación con la otra, pero se distinguen en algo clave: la manera de entender la igualdad (Bobbio, 2014); mientras la izquierda busca reducir las desigualdades, la derecha tiende a asumirlas como parte de la realidad. No son posiciones cerradas, pero sí marcan formas distintas de mirar la sociedad: desde lo que nos iguala o desde lo que nos diferencia (Ibidem).


Sin embargo, lo relevante no fue la definición, sino cómo el grupo la aterrizó en su experiencia. No hablaron de partidos, sino de prácticas: el peso del mérito individual, la admiración por el éxito económico, la distancia frente a lo colectivo. En ese punto, una frase se presentó en la discusión: “se supone que ser joven es ser revolucionario, pero ya no tenemos tiempo para eso”; ante ello, varios coincidieron en que la vida universitaria hoy está marcada por el trabajo, los trayectos largos y la presión económica. Otro estudiante lo sintetizó con claridad: “aburrirse es un privilegio”; el tiempo para organizarse, debatir o construir colectividad, históricamente ligado a la politización juvenil, ya no está garantizado.


Ahí reapareció algo que ya habíamos discutido en clase y que abordé en una columna previa: el uso de símbolos como One Piece en espacios políticos, no por su significado original, sino por lo que revela: hoy lo juvenil no siempre es un sujeto que participa, sino una estética que se representa. Más que convocar a jóvenes, distintos actores buscaron hablar en su nombre, apropiándose de códigos visuales que circulan en redes, muchas veces desvinculados de su contenido. Entonces, lo que está en juego no es solo qué piensan los jóvenes, sino cómo se construye y se disputa la idea de lo juvenil en el espacio público.


Y ese “algo” tiene que ver con lo aspiracional; ya que el grupo llegó a una idea clave: estas nuevas afinidades no responden tanto a una adhesión ideológica, sino a la fuerza de una narrativa que promete certeza, control y futuro. En un contexto donde la precariedad marca la vida de muchos jóvenes, con desempleo hasta tres veces mayor que en adultos y cerca del 60% en informalidad (OIT, 2025), ese discurso adquiere sentido. El acercamiento a posturas que ofrecen orden o certezas puede leerse también como una respuesta a esa incertidumbre.


A esto se suma otro factor que apareció en la discusión: el papel de los medios y las plataformas digitales, señalaron que para muchos jóvenes resultaba, dadas las condiciones materiales, más accesible “scrollear” que organizarse. Además, la información circula de forma fragmentada, rápida y emocional, lo que favorece narrativas simples frente a situaciones que son más complejas; en este sentido, no es solo desinformación, es otra forma de relacionarse con la política.


Ante este panorama, la pregunta por la izquierda es inevitable, no para culparla, sino para pensar en sus límites: sin duda ha sido clave en la ampliación de derechos, pero no siempre ha logrado disputar el terreno del futuro juvenil, y ese vacío, en un contexto como este, no es menor.


Lo que ocurrió en el aula no fue un debate ideológico, sino algo más complejo: un ejercicio de lectura y de expresión generacional. Mis estudiantes no defendían una postura, pero sí identificaban tensiones reales entre su experiencia cotidiana y las formas disponibles para interpretarla políticamente. En ese sentido, desde sus miradas problematizaron el contexto y enriquecieron el análisis; sin duda, su perspectiva es clave para entender hacia dónde se están moviendo hoy las sensibilidades políticas de las juventudes.


Quizá, entonces, la pregunta no es por qué los jóvenes se acercan a la derecha.


La pregunta es: ¿qué tipo de futuro están buscando cuando lo hacen? O incluso si el debate tenga que ir más allá de izquierdas o derechas…

 

Docente e Investigadora Social

Gestora Social por #UAM-X

Especialista en Análisis Político #UNAM

Maestrante en Gobierno y Asuntos Públicos #UNAM

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