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La deuda pendiente con los derechos humanos en Morelos.

José Juan Conejo Pichardo

28 jul 2026

Derechos Humanos | Análisis

La defensa de los derechos humanos en Morelos atraviesa un momento que obliga a la reflexión y, sobre todo, a la acción. No basta con que exista un organismo constitucional autónomo; éste debe demostrar, con resultados medibles y decisiones firmes, que cumple con la misión para la que fue creado: proteger a las personas frente a los abusos del poder.


A un año de la actual administración de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos, persiste entre organizaciones civiles, activistas y diversos sectores sociales una percepción preocupante: la institución no ha logrado recuperar el protagonismo ni la fortaleza que exige la realidad del estado. Mientras Morelos enfrenta problemas relacionados con la violencia, las desapariciones, la discriminación, la violencia de género y las constantes violaciones a derechos fundamentales, la Comisión permanece alejada del debate público con el impacto que la ciudadanía espera.


No se cuestiona la existencia de actividades institucionales, reuniones o eventos. Lo que se cuestiona es la falta de resultados visibles que transformen la realidad de quienes acuden a la Comisión buscando justicia, acompañamiento y defensa frente a actos arbitrarios de las autoridades.


La legitimidad de un organismo defensor de derechos humanos no se mide por el número de ceremonias realizadas, sino por su capacidad para emitir recomendaciones contundentes, exigir su cumplimiento, acompañar a las víctimas e influir en la construcción de mejores políticas públicas.

En este contexto, preocupa también que el Congreso del Estado mantenga pendiente la integración del Consejo Consultivo de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, un órgano previsto en la legislación precisamente para fortalecer la transparencia, la participación ciudadana y la rendición de cuentas. Su ausencia representa una oportunidad perdida para incorporar la experiencia de académicos, especialistas, personas defensoras de derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil en las decisiones de la institución.


Desde la representación ciudadana de ese estado la Red de OSC's Morelos hace un llamado respetuoso, pero firme, a las diputadas y los diputados del Congreso del Estado para que cumplan con su obligación legal y emitan, sin más demora, la convocatoria para integrar dicho Consejo. La participación ciudadana no debe entenderse como una concesión política, sino como un elemento indispensable para fortalecer la autonomía, la credibilidad y la eficacia de la Comisión.


Asimismo, es momento de que la Comisión Estatal de Derechos Humanos fortalezca sus mecanismos de transparencia y rinda cuentas a la sociedad sobre el impacto real de su trabajo. La ciudadanía tiene derecho a conocer cuántas recomendaciones se emiten, cuántas son cumplidas, qué resultados obtienen las víctimas y cuál es la incidencia efectiva de la institución frente a las autoridades que vulneran derechos humanos.


Morelos necesita una Comisión cercana a la gente, firme frente al poder y abierta al escrutinio ciudadano. Los derechos humanos no pueden permanecer en la simulación ni depender únicamente del discurso institucional. Exigen liderazgo, independencia y resultados.


Las organizaciones sociales, activistas, liderazgo sociales, defensoras y defensores de derechos humanos se encuentran listas para participar, aportar experiencia y construir soluciones. Ahora corresponde al Congreso cumplir con la ley y a la Comisión demostrar, con hechos, que está verdaderamente al servicio de la sociedad. La defensa de la dignidad humana merece instituciones fuertes, transparentes y comprometidas; cualquier demora en ese propósito sólo prolonga una deuda que Morelos ya no puede seguir esperando.

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